Una transición hacia el abismo.
Una fina gota que se expulsa por los poros.
Tan burdo como transpirar
y tan pleno como dejar salir esa gota detrás
que las que acarician cotidianamente.
Transpirar de oliva.
Fino como el mejor aceite de oliva.
En el fondo se produce cotidianamente
y espera
que el amor la revuelva y haga salir
que el calor del escenario la haga bullir
que el rayo de sol penetre y vaya directo a su centro
para dejar la piel tan suave y fresca como al nacer.