domingo, 20 de febrero de 2011
Buscando encontrando
Te pregunté si alguien,
alguna vez,
había besado tu mejilla;
si alguien,
alguna vez,
había acariciado el dedo gordo de tu pie.
Y no supiste que responder.
Ni siquiera recordabas alguna situación similar.
Te incité y me ofrecí
a darte amor
desde las rodillas hasta las ingles,
desde el ombligo hasta el labio superior,
desde la primera hasta la última vértebra.
Pero tuviste miedo de no poder soportarlo.
Te incité y me ofrecí
a besar todas las noches la punta de tu nariz
y sonreíste porque por fin
alguien había encontrado
lo que era el amor para ti.
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amor y respeto; búsqueda y alegría. la vida en compañía
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