sábado, 26 de febrero de 2011

Decido


Yo podría estar con vos

toda la vida.
Pero ahora necesito estar
con mi adentro.

Yo te pediría que me esperes un poquito,
sólo un poquito,
hasta que pase todas estas ramas
y baje del árbol.
Pero sé que no es justo.
Y te tengo que dejar aunque me encantaría
guardarte en mi bolsillo.

Yo podría pedirte que me esperes en la heladería
y te tomes tantos helados
hasta que ya no quieras más
mientras doy algunas vueltas en bici.
Pero sé que te dolería la panza.
Y te tengo que dejar aunque me encantaría
enredarte en mi rodete.

lunes, 21 de febrero de 2011

Verde limón


Tus hojas verdes me dijeron

que estátodobien
que nohacefalta enrollarse tanto
que respirar eseoxígeno
me va a dar la frescura que necesito.

domingo, 20 de febrero de 2011

Buscando encontrando


Te pregunté si alguien,

alguna vez,
había besado tu mejilla;
si alguien,
alguna vez,
había acariciado el dedo gordo de tu pie.
Y no supiste que responder.
Ni siquiera recordabas alguna situación similar.
Te incité y me ofrecí
a darte amor
desde las rodillas hasta las ingles,
desde el ombligo hasta el labio superior,
desde la primera hasta la última vértebra.
Pero tuviste miedo de no poder soportarlo.
Te incité y me ofrecí
a besar todas las noches la punta de tu nariz
y sonreíste porque por fin
alguien había encontrado
lo que era el amor para ti.

jueves, 10 de febrero de 2011


Dejarse guiar por la dirección del viento,

seguir la luz del sol
y bailar al ritmo de la lluvia.
El resto, lo ordenará la sabiduria del universo.

De veranito


Con su pollera floreada

le da un beso y se pone colorada.

Tiene calor
pero le gusta
porque así tiene color
y todo menos la asusta.

Hace tanto que
no lo sentía
que sólo recuerda
las palabras de su tía.
El amor siempre reaparece,
reaparece y te estremece.

lunes, 7 de febrero de 2011

Del ocaso


Cuando los ojos

se cierran,
las manos
sólo quieren aquietarse
y las piernas
apenas pueden empujar el viento.

Cuando el sol y la luna

se juntan por treinta segundos.
Tu mejor vestimenta
y esos ojos de caramelo.
El abrazo fuerte
y desapegado.

El ocaso de una vida
y la certeza del camino
dan paso a la aventura
de volar como hoja de parra
en el mar del cielo,
y sólo
queda estarse adentro,
y esperar que el ser se expanda hacia el afuera.