Sacarse los zapatos.
Ir bajando de a poquito las medias.
Respirar profundo y por fin decidirse.
Suavemente pisar la tierra.
Parase y sentir como junto con el cuerpo
se va elevando una energía.
Fuerza. Vitalidad. Tranquilidad.
Mamá tierra.
Lo que realmente falta, lo da.

Como en los Andes...
ResponderEliminarque ganas de tocar la tierra!!! jiji
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