lunes, 19 de abril de 2010

Dulce


Un plato de azúcar, entonces, por favor - dijo la mujer de pelo carré

y muy morocho.
El camarero sonrió, l
a miró a los ojos
y descubrió que allí había un parque de golosinas de todas
las formas, tamaños y colores. Lo único que faltaba era azúcar.
Enseguida se lo traigo- respondió-. Hoy, invita la casa.

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