lunes, 29 de marzo de 2010

De punta


Hay veces en las que
algo se estremece adentro.
Hay otras en las que
se estremece demasiado adentro
y se nota demasiado afuera.

Piel de gallina.
Piel de gallina que se eriza en todo el cuerpo.

Piel de gallina cuando hace calor
y aparece una ráfaga fría.
Piel de gallina cuando alguien te abraza con tanta fuerza
que entra en vos.

Piel de gallina cuando llegás.
No sabés a donde, pero llegás.
Actuando.
Haciendo el amor.

Mirando a los ojos a un perro.
Cerrando los ojos y sintiendo el sol.
Tocando la tierra con la planta de los pies.
Estando tan presente que desaparecen los límites del cuerpo.

Cuando sentís un instante preciso en que sos.
Enteramente feliz.
Cuando sentís que la piel de gallina no se produjo por algo exterior
sino porque algo que estaba muy
muy adentro tuyo
se despertó.

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