jueves, 18 de febrero de 2010

Ilumina


Sentarte. En tranquilidad.
Mirando el río.
Corre. Muy, muy rápido.
El ruido entra por tus oídos,
pero no como río. Simplemente entra.

Cerrás los ojos y hay más.
Las hojas de los árboles se mueven. Suavemente.
Es el viento que entra por tus poros,
pero no como viento. Simplemente entra.

Cerrás los poros y hay más.
De pronto, o no (ya no hay noción del tiempo),
un fuego sube.
Desde el dedo meñique del pie.
No. Creo que desde el centro del pecho hacia todos lados.
Sí. Se dispersa.
Y llena.
Llena de fuego. Llena de luz.

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